Una de las formas de combatir el cáncer puede estar debajo de las rocas y en fondos rocosos. Elementos de la Universidad de Michigan encontraron que las langostas tienen la capacidad de detectar entre células cancerosas y sanas.

El cerebro de estos insectos no solo les permite “olfatear”, sino también distinguir entre distintas líneas de células cancerosas, por lo que se cree que pueden ayudar al diagnóstico temprano.

Usar langostas: ¿Una de las formas de combatir el cáncer?

La American Cancer Society informa que hay cánceres que pueden ser encontrados antes de que crezcan o se muevan a otras partes del cuerpo. Cuando se hace eso, se puede incrementar el efecto benéfico del tratamiento y reducir la mortalidad de las personas afectadas.

En palabras de los elementos de la Universidad de Michigan, la solución no es llevar a las langostas a los hospitales para que invadan el edificio, sino encontrar la manera en que funcionan los órganos de estos insectos para desarrollar dispositivos que usen ese funcionamiento y salvar vidas.

De acuerdo con la institución, si se tiene éxito, se pueden llegar a detectar temprano los tumores usando únicamente la respiración de las personas.

“Adoptamos un enfoque novedoso de un sensor de composición de compuestos orgánicos volátiles (COV) del aliento exhalado basado en un circuito neuronal olfativo de insectos para la detectar el cáncer y combinamos un cerebro de insecto conectado a las antenas de una plataforma de electrofisiología y reglas de computación neuronal biológica”, dijeron los expertos.

Pudieron ver que el olfato de las langostas conectadas a las computadoras pudo distinguir tres cánceres orales humanos distintos entre sí y de una línea celular oral no cancerosa.

“Cuando evaluamos las respuestas neurales de cáncer frente a las no cancerosas, fuimos capaces de mostrar que la clasificación del cáncer oral basada en la respuesta de las neuronas olfativas fue sensible y confiable”, detallaron.

Explican que con sus antenas y circuitos neuronales, las langostas pueden distinguir una gran cantidad de olores, incluyendo los que son liberados por las células cancerosas.

“Durante más de 15 años, la gente ha estado trabajando en 'narices electrónicas', pero todavía no se encuentran cerca de lograr lo que la biología puede hacer sin esfuerzo", concluyó el profesor asistente de ingeniería biomédica en la Universidad, Debajit Saha.