La variante ómicron del virus SARS-CoV-2 causa una enfermedad menos grave, lo que reduce el riesgo de hospitalización y muerte hasta en un 25%, de acuerdo con un estudio realizado en Sudáfrica.

Según el estudio, la principal causa del alcance de la nueva variante ómicron, se debe a la protección aportada por la vacunación o la infección previa que muchas personas en el mundo poseen. Aunque la virulencia propia de esta variante podría representar un riesgo reducido del 25% por hospitalización grave o muerte en comparación con delta.

Esto significa que aun si no se tomara en cuenta la inmunidad ofrecida por las vacunas y las infecciones previas, las características específicas de ómicron reducen en un 25% el riesgo de desarrollar una enfermedad grave que pueda llevar a la muerte.

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Ómicron: mayor transmisibilidad pero menor virulencia

La investigación coincide con otros estudios preliminares internacionales que indican que la nueva variante tiene una mayor transmisibilidad - es más infecciosa-,  pero una menor virulencia -es menos grave-. 

El estudio estuvo a cargo del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (NICD, por sus siglas en inglés) y de las autoridades sanitarias de la provincia y del país. Fue realizado en en la región de Cabo Occidental, en el que se analizaron a 5 mil 144 pacientes de la nueva ola de ómicron en el continente africano. 

Los resultados aun se mantienen en espera de revisión por pares de la comunidad científica. 

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¿Cómo identificar una infección por ómicron?

Hasta ahora se sabe que ómicron no se disemina a los pulmones sino que se mantiene en las vías respiratorias superiores, esas son la garganta y la nariz. Esto provoca que la nueva variante sea menos letal que sus predecesoras, por ello los síntomas también son un poco diferentes.

En ómicron, los primeros síntomas que aparecen y que son los más usuales entre los pacientes con covid-19 son la garganta irritada y reseca y los estornudos. Otros síntomas que se presentan son: tos, congestión nasal, dolor de cabeza, dolores musculares y fatiga.

En cambio, los síntomas que difieren de las variantes previas porque se presentan en menor medida son la tos seca, la fiebre y la pérdida del olfato y el gusto. Ante la presencia de cualquier sintomatología, las autoridades sanitarias recomiendan aislarse entre 7 a 10 días. 

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Con información de: EFE