Tras una revisión y observación de información de pacientes, un equipo de investigación ha encontrado que la aplicación de vacunas anuales contra la gripe podría tener un beneficio extra: reducir la probabilidad de sufrir una afectación cerebral llamada ictus.

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La vacuna anual podría reducir riesgos de ictus

Un equipo de investigación español, luego de realizar el estudio, sugiere que las vacunas anuales que están diseñadas para prevenir riesgos de gripe, podrían reducir los riesgos de sufrir un ictus (es decir, un accidente cerebrovascular).

Para llegar a esta conclusión, se hizo una revisión de una base de datos, considerando solo a los pacientes que tenían al menos 40 años, y que durante los últimos 14 años hubiesen tenido un primer ictus.

Los autores del estudio se enfocaron principalmente en el tipo más común de ictus, el de tipo isquémico, es decir, un proceso donde el flujo de sangre al cerebro se detiene por diferentes causas, por lo que se puede generar un daño en el tejido.


Los resultados de la observación y el análisis arrojaron que aquellas personas que se vacunaban contra la gripe, presentaban 12% menos probabilidades de tener un daño por un ictus de tipo isquémico en relación a quienes no recibían vacunas.

Sin embargo, el responsable de la investigación, Francisco de Abajo, miembro de la Universidad de Alcalá en Madrid, informa que para saber si es que la vacuna tiene efectos protectores directos, se necesita realizar más investigación, pero hasta ahora estos resultados se vuelven una razón más para vacunarse de forma anual.

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¿Qué es el ictus y por qué ocurre?

Un ictus, explica el Manual MSD, es también llamado accidente cerebrovascular, y tiene lugar cuando un daño en alguna arteria o vena evita que la sangre llegue a alguna zona del cerebro, lo que puede causar muerte en esa área del cerebro.

Existen dos tipos de accidentes cerebrovasculares o ictus:

  1. Isquémico: Donde la sangre deja de llegar al cerebro porque hay una obstrucción (por un coágulo, por ejemplo).
  2. Hemorrágico: El vaso sanguíneo se rompe de forma inesperada y la sangre, en lugar de ir al sitio que debería, se escapa hacia otros lados del cerebro (puede ser por un aneurisma, hipertensión arterial, consumo de anticoagulantes).

Que las personas sobrevivan y se recuperen sin ningún tipo de problemas a futuro, depende mucho del área que ha sido afectada, la gravedad y el tiempo que, por ejemplo, la vena estuvo obstruida y retuvo el aporte de sangre.

Medline Plus explica que si bien la presión arterial elevada es uno de los principales factores de riesgo para sufrir un ictus, hay otros factores muy importantes como:

  • Diabetes.
  • Colesterol elevado.
  • Obesidad.
  • Edad mayor a 55 años.
  • Ser hombre.
  • Frecuencia cardíaca irregular.
  • Antecedentes, en la familia o personales.

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Los síntomas que alertan de un accidente cerebrovascular

Como indica el Manual MSD, los síntomas se caracterizan por ser repentinos e inesperados, pero el Instituto del Corazón de Texas agrega que en algunos casos (pero menos frecuente) también pueden ser graduales e ir aumentando conforme pasa el tiempo.

Además de esto, el tipo de síntomas que se presentan pueden ser muy diferentes y dependerán, refiere Medline Plus, de la parte del cerebro que se haya dañado.

En general, los síntomas más pueden alertar de un daño por accidente cerebrovascular, son:

  • Debilidad muscular.
  • Parálisis.
  • Pérdida de la sensibilidad en un lado del cuerpo.
  • Dificultad para hablar.
  • Confusión.
  • Problemas de visión (visión doble, borrosa,...).
  • Mareos.
  • Pérdida del equilibrio y la coordinación.
  • Dolor de cabeza intenso y repentino.

(Con información de: Medline Plus, Texas Heart Institute, Manual MSD, EFE.)