Según un estudio que ha sido publicado recientemente en la revista Scientific Reports, el extracto de raíz de rhodiola podría ser útil para el control de la diabetes, ya que parece mejorar aspectos como la captación de la insulina y la baja de peso.

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La rhodiola podría ayudar a mejorar la respuesta a la insulina

A cargo de un grupo de investigadores de la Universidad de California en Irvine, un estudio publicado en la revista Scientific Reports, apartado de la revista Nature, comprobó que un extracto de raíces de la rhodiola podría ser útil para ayudar a controlar la diabetes tipo 2.

La investigación se llevó a cabo utilizando ratones como modelo de diabetes tipo 2, que estaba genéticamente diseñado para desarrollar obesidad, resistencia a la insulina e hiperglucemia.

Los ratones posteriormente fueron divididos en dos grupos de investigación:

  • Un grupo control, que recibía agua.
  • Un grupo experimental, que recibió una dosis diaria de 25 mg/kg de extracto de rhodiola durante cuatro semanas.

El equipo de investigación descubrió que este extracto de rhodiola tenía la capacidad de reducir los niveles de azúcar en sangre en ayunas. Y no solo eso, también podía mejorar la respuesta del organismo a las dosis de insulina, modificaba de forma positiva la microbioma gastrointestinal, y además, podía disminuir los biomarcadores de inflamación.

Según explican los responsables, la rhodiola podría ser útil y beneficiosa en el tratamiento de la diabetes tipo 2, ya que actúa principalmente en la microbioma, aumentando la integridad de la barrera intestinal y disminuyendo las moléculas vinculadas a la inflamación, dos procesos que influyen en el peso corporal y la respuesta a la insulina.

Los investigadores concluyen que más estudios son requeridos para poder llegar a confirmar los resultados de este ensayo, con la esperanza de que en algún momento puedan llegarse a aplicar también en pacientes humanos con diabetes tipo 2.

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¿Qué hay que saber de la rhodiola?

La Universidad de Texas, en El Paso, explica que esta planta, cuyo nombre científico es Rhodiola rosea, es utilizada desde hace años en países europeos y asiáticos.

La rhodiola, también conocida como raíz dorada o raíz ártica, ha sido utilizada como elemento fundamental de la medicina tradicional europea (principalmente en países escandinavos y Rusia), y la medicina tradicional de Mongolia (en China), donde se consumen los tallos y las hojas.

Por su parte, Asociados de Urología del Occidente de Nueva York y el Manual MSD, explican que a esta planta se le han atribuido diversos beneficios en la medicina tradicional, como:

  • Combatir la fatiga.
  • Prevenir infecciones.
  • Aumento del libido y la función sexual.
  • Mejorar la memoria y el aprendizaje.
  • Reducir la depresión.
  • Disminuir los niveles de colesterol.
  • Retrasar el proceso de envejecimiento.
  • Mejorar y evitar el sufrimiento en pacientes convalecientes.

Eso sí, el Manual MSD indica que estas funciones y beneficios quizás deberían ser evaluados y estudiados más a fondo, principalmente en personas, ya que la mayoría de los estudios que hasta ahora se han realizado son limitados y con pequeños grupos.

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La rhodiola, efectos secundarios y otros fármacos

El Manual MSD explica que utilizar la rhodiola, en cualquier dosis, podría traer consigo efectos secundarios en algunas personas que usen algún tipo de medicamento para tratar algún problema o enfermedad de base.

Algunas de las interacciones farmacológicas que pueden darse por el consumo de rhodiola serían las siguientes:

  • Con fármacos antidepresivos podría causar una frecuencia cardíaca muy rápida.
  • Podría bajar demasiado los niveles de presión arterial en personas que utilicen medicamentos para bajarla.
  • En el caso de medicamentos como anticoagulantes o antiinflamatorios, las concentraciones en sangre podrían aumentar, representando un peligro.

Hasta ahora, detalla el Manual, no se han realizado estudios que demuestren si el consumo de rhodiola en mujeres embarazadas o niños tiene algún tipo de efecto negativo. 

Por esta razón, agrega, es necesario no automedicarse, ni consumir ningún tipo de suplemento sin previamente comunicarlo a un médico especialista que pueda dar una asesoría y evaluación.

 

(Con información de: Scientific Reports Nature, Manual MSD, University of Texas El Paso, Western New York Urology Associates.)