Dos investigaciones publicadas hoy en la revista Science dan cuenta de trabajos realizados para crear circuitos de genes para controlar la función de las células de una manera multidimensional, a fin de atacar los tumores cancerígenos.

De acuerdo con el Instituto del Cáncer de Estados Unidos, la inmunoterapia es un tipo de tratamiento que ayuda al sistema inmunitario a combatir el cáncer. El sistema inmunitario ayuda a su cuerpo a combatir las infecciones y otras enfermedades. Está compuesto de los glóbulos blancos y órganos y tejidos del sistema linfático.

La inmunoterapia es un tipo de terapia biológica.  Son tres tipos de inmunoterapia para tratar el cáncer: estimulación inmunitaria no específica, transferencia de células T e inhibidores de puntos de control inmunitario.

Como parte de su función normal, el sistema inmunitario detecta y destruye las células anormales y más probablemente impide o frena el crecimiento de muchos cánceres.  

“Por ejemplo, las células inmunitarias se encuentran algunas veces en los tumores o alrededor de ellos.  Estas células, llamadas linfocitos infiltrantes de tumores o TIL, en inglés, son un signo de que el sistema inmunitario está respondiendo al tumor.

A las personas cuyos tumores tienen TIL con frecuencia les va mejor que a las personas cuyos tumores no los tienen”.  

El cáncer evade al sistema inmunitario

Sin embargo, las células cancerosas tienen formas de evitar la destrucción por el sistema inmunitario. El Instituto del Cáncer precisa que, por ejemplo, las células cancerosas pueden: 

  • Tener cambios genéticos que las hacen menos visibles al sistema inmunitario
  • Tener proteínas en su superficie que apagan las células inmunitarias. 
  • Cambiar las células normales al derredor del tumor para que interfieran con la forma como el sistema inmunitario responde a las células cancerosas.  
  • La inmunoterapia ayuda al sistema inmunitario a actuar mejor contra el cáncer

Los estudios

El líder de uno de los equipos de investigación Wi-Shan Li informó sobre la creación de un kit de herramientas de reguladores sintéticos programables y la elaboración de células inmunes que matan tumores cancerígenos cuando son activadas por la molécula apropiada.

También demostraron un sistema de encendedor dual que permite el control secuencial de la función inmune de la célula. Esta plataforma podría ser adaptada para terapias celulares en una variedad de contextos.

El encendedor puede activar a las células inmunitarias cuando se necesite y puede desactivarlas en caso de que ello pueda estar provocando la intoxicación del organismo.

El estudio refiere que los circuitos sintéticos de genes que puedan controlar con precisión la función celular podrían expandir las capacidades de las terapias basadas en la célula.

Sin embargo, todavía falta desarrollar las plataformas para hacer funcionar los circuitos en células humanas primarias.

En esta ocasión desarrollaron un dedo regulador sintético de zinc de las transcripciones que son compactos y basados sobre todo en proteínas derivadas del hombre.

Dado que ahora los linfocitos T no son capaces de adaptarse para derrotar al tumor, se podrían cambiar algunos genes para regular una función que permita contrarrestar los mecanismos que emplea la célula tumoral para evadir el sistema inmune.

En uno de los estudios participa un investigador mexicano, Emanuel Salazar Cavazos, del Laboratorio de Inmunología Integrativa del Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer en Bethesda (EE UU).

En la otra investigación, de la Universidad de California, en San Francisco, se usaron receptores sintéticos para fortalecer los CAR-T.

En el segundo trabajo, un equipo liderado por Wendell Lim, de la Universidad de California, en San Francisco (EE UU), empleó unos receptores sintéticos para añadirlos a los CAR-T con lo cual se podría hacer más preciso el ataque a las celular tumorales.

Los CAR-T produjeron interleuquina 2 para iniciar el ataque a las células por parte del sistema inmunitario solo cuando se encuentren directamente con las células cancerígenas.

Esta línea de investigación realizada en ratones,  los daños colaterales a las células sanas se redujeron.