En 2018 se documentaron 50 crímenes de odio hacia personas con discapacidad (PCD) en España y el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) levantó la voz de alarma. Se pidió que se creara una ley al respecto.

Dicho problema no es nuevo: en 2016, una fundación reportó que en Estados Unidos, casi la mitad de las personas que perdieron la vida a manos de la policía presentaban algún tipo de discapacidad. Y si uno era afroamericano con discapacidad, la cosa resultaba mucho peor.

En 2019, Katia D’Artigues, de YoTambién.mx, entrevistó a la entonces presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), Alexandra Haas, y sus palabras siguen tan vigente hoy como en ese momento.

Sobre los crímenes de odio hacia personas con discapacidad

Haas indicó que hay una serie de problemáticas en México que comienzan desde el marco legal: existen sólo 8 entidades legislativas que tienen tipificado el crimen de odio y ni siquiera hay una tipificación unificada.

“En Conapred y la Fiscalía General de la República estamos haciendo un análisis de esto y cómo se podría tener una legislación unificada y para que se cree un Registro Nacional de Crímenes de Odio”

“La única organización de la que yo tengo conocimiento que hace seguimiento puntal de crímenes de odio es Letra S, para personas LGBT y, por supuesto, los observadores de feminicidio", detalló Haas para YoTambién.mx.

"No tengo conocimiento de organizaciones de otros grupos de población en situación de discriminación que lo hagan, ni de migración, discapacidad o adultos mayores”

¿Quiere decir esto que no se dan crímenes de odio hacia personas con discapacidad?

No, no quiero decir eso. Quiero decir que cuando llega un Ministerio Público, a un lugar donde se comete un crimen no necesariamente va a incorporar ‘ponerse los lentes’ para ver la perspectiva de si es un crimen de odio.

¿Qué se debería de tener? Una legislación unificada que cree un registro de crímenes de odio donde podamos darle seguimiento desde las instituciones y sociedad civil.

En Estados Unidos hacen una cosa muy buena con la Anti-Defamation League que está presente en todo el territorio y una vez al año el capítulo local coteja con la policía local a ver si las cifras que tienen coinciden.

Esto permite tener un seguimiento puntual, asegurarte que los crímenes que detectas como organización sí se procesan como tales. Se genera capacitación y capacidad institucional. Estamos muy al inicio del desarrollo legal y conceptual del tema de crímenes de odio en México.

Las discriminaciones hacia pcd son cotidianas. Las palabras importan. Entonces, ¿habrá crímenes de odio?

Sin datos no sabemos; no tenemos idea si son pocos o hay una gran cantidad de ellos.

Es como un continuo: empieza con el prejuicio, que está en la cultura en la forma en la que nos expresamos, como lo caracterizamos y va de la palabra a la práctica y puede concretarse en actos de violencia como lo vimos en El Paso (la masacre terrorista).

No necesariamente todos los prejuicios conllevan a la violencia. Por eso es de gran importancia generar las herramientas.

Existió una asesina serial que terminaba con la vida de personas adultas mayores. Pero no sabemos qué tan común es o si se trata de un caso aislado.

Los datos no están desagregados y por eso es importante que además de protocolos y tipificaciones haya registros administrativos en todos los servicios públicos para saber, digamos, la cantidad de personas que llegan con heridas mortales a urgencias de hospitales públicos y si tienen o no discapacidad u otra condición.

Eso nos falla para sacar conclusiones sobre si hay o no crímenes de odio. Podemos asumir que hay, pero no podemos decir la cantidad porque no hay datos.

Si no se tienen datos claros de cuántas personas con discapacidad hay, menos de esta situación…

Exacto. Por eso el tema de las preguntas en el Censo 2020 o el Registro Nacional de personas con discapacidad (que está en la ley y no se ha llevado a cabo) son importantes y su impacto es enorme.

Esta es sólo una de las muchas aristas en las que tiene impacto.

Una de las acciones que hemos definido para el Programa Nacional de Igualdad y No Discriminación es el de ‘acceso a la justicia’. Propondremos una serie de intervenciones específicas para cuantificar a qué están expuestas las personas con discapacidad y otros grupos para responder al fenómeno real y no hipotético.

¿Se habla de registros y de que más?

Todavía no tenemos escrito el borrador, lo estamos construyendo con los foros. Pero el tema de crímenes de odio lo detectamos desde hace rato: es una laguna legal que requiere atención y sobre la que ya estamos trabajando.

Nos encontramos en la fase de diagnosticar nuestros estándares y los de otras naciones. Hay muchas lecciones aprendidas. Porque, por ejemplo, si tipificas mal los delitos, corres el riesgo de que nunca se terminen de juzgar.

Los casos tienen que estar bien construidos para que sean delitos autónomos o agravantes de delitos que ya existen, pero procesables por el Ministerio Público.

¿Puedes ver un discurso de odio hacia personas con discapacidad?

Veo en redes sociales prejuicios, discursos discriminatorios y estereotipos que normalizan las generalizaciones. El discurso de odio, por definición, tiene consecuencias en actos de violencia y discriminación.

Está muy normalizada la discriminación en cosas que has documentado: utilizar la discapacidad como insulto, por ejemplo.

Esto lleva una minusvaloración de la persona y lacera en cosas concretas. En la Encuesta Nacional sobre Discriminación, tenemos varios ejemplos, como que las personas con discapacidad no son productivas en sus actividades laborales.

Pueden ser prejuicios que se convierten en práctica al no aceptar a una pcd en el trabajo o cuando un profesor no inscribe a un niño. Daña el acceso a derechos.

Los prejuicios también se encuentran en el ámbito de la familia, están en la casa. Si las personas con discapacidad sufren violencia en el hogar es también porque la familia está expuesta a ser víctima de estereotipos, prejuicios y estigmas, apunta Haas para YoTambién.mx.

Las pcd siguen siendo de los grupos que más presentan quejas por discriminación en Conapred, ¿es verdad esto?

Sí. Junto con mujeres embarazadas o en edad reproductiva y la comunidad LGBT.

De 2012 a 2019, Conapred abrió 1,525 expedientes de quejas y reclamos por presuntos actos de discriminación hacia PCDs. De estos, 1,119 fueron atribuidos a particulares y 406 imputados a servidores o poderes públicos federales.

Nota de YoTambién: El 9 de agosto de 2019, se publicó esta entrevista que Katia D’Artigues realizó a Alexandra Haas, entonces presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). Por considerarla hoy igual de vigente que entonces, la reproducimos de nuevo: En el tema de los crímenes de odio hacia personas con discapacidad (pcd), como en muchas otras facetas, no hay datos, ni registros ni un marco legal homogéneo relacionado con ataques dirigidos específicamente a esta minoría.

(Con información de YoTambién.mx)