El linfoma es un tipo de cáncer que es muy peligroso porque la enfermedad está en el sistema encargado de proteger a tu cuerpo de padecimientos (el sistema inmune). Entre las formas de tratar los linfomas están el trasplante de médula ósea, la terapia de radiación y la famosa quimioterapia, pero ahora se unió una nueva herramienta más.

La terapia de células T con receptores quiméricos de antígenos es una nueva implementación que puede servir para las personas que tienen linfomas y esto es lo que dicen los especialistas sobre una de las formas de tratar los linfomas más recientes.

¿Qué es la terapia de células T con receptores quiméricos de antígenos?

Este avance es importante porque según el informe del World Cancer Research Fund International, se diagnosticaron cerca de 620,000 nuevos casos de linfoma en todo el planeta durante 2020.

Con dicho tratamiento personalizado conocido como terapia de células T con receptores quiméricos de antígenos, se le da esperanza a las personas diagnosticadas con diversos tipos de linfomas.

No te espantes por el nombre de la enfermedad. La American Cancer Society apunta que la terapia de células T con receptores quiméricos de antígenos es una forma de hacer que las células T, que son las células inmunes o un tipo de glóbulos blancos peleen contra el cáncer.

Las células son alteradas en un laboratorio para que puedan hallar y destruir a las células cancerosas. El procedimiento puede tardar semanas.

Si te preguntas qué son los receptores quiméricos de antígenos, el Instituto Nacional del Cáncer explica que se trata de un receptor especial elaborado en el laboratorio y creado para unirse a ciertas proteínas en las células del cáncer.

¿Qué pasa si te acaban de diagnosticar un linfoma?

La doctora hematóloga y oncóloga de Mayo Clinic, Madiha Iqbal, explica que a estas personas se les ofrece una combinación de quimioterapia y tratamientos basados en anticuerpos.

La terapia de células T con receptores quiméricos de antígenos puede ser una opción para los que no responden a dos o más líneas de dichos tratamientos.

Como lo mencionamos anteriormente, las células son modificadas y luego de una dosis baja de quimioterapia, el paciente vuelve a recibir sus células, que ahora pueden atacar y destruir el linfoma.

Algo a resaltar es que la terapia de células T con receptores quiméricos de antígenos puede funcionar incluso si la enfermedad ya está muy avanzada. “Las personas que tenían un pronóstico muy malo ahora pueden ser curados potencialmente de su padecimiento”, presume Iqbal.