La señora Juana tiene 71 años y sin darse cuenta, sufrió dos infartos, aunque fue hasta hace unos meses que se enteró que padecía de una enfermedad cardiovascular.

En entrevista con SuMédico, relata que en marzo de este año le hicieron estudios donde se encontró que tuvo infartos silenciosos y que el lado izquierdo de su corazón está prácticamente muerto.

“Yo jamás me enteré, no sé cuándo fueron los infartos porque yo no sentía molestias evidentes. Solo me dolía la encía con frecuencia y cuando caminaba se me iba la respiración, pero lo atribuí a que por 44 años yo fui fumadora y ya me habían diagnosticado con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)”, detalla.

(Foto: Juana, paciente de enfermedad cardiovascular

Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón para concientizar a la población de los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, que es la principal causa de muerte en México y el mundo, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

1 de cada 4 no saben que tienen una enfermedad cardiovascular

Según datos de la consultora Deloitte en colaboración con Novartis, en 2019, en México el 22.7% del total de muertes fueron a causa de enfermedades cardiovasculares, principalmente derivadas de la diabetes (53,4%), la enfermedad isquémica del corazón (48%) e infartos (25,8%).

Además, se estima que por cada 100 mil habitantes, la tasa de casos nuevos de enfermedad cardiovascular fue de 449,2; la prevalencia fue de 4,706 y la tasa de mortalidad del 29.5% del total de muertes.

Por su parte, el doctor Enrique López Mora, médico internista, cardiólogo y especialista en terapia intensiva señala que en México la primera causa de muerte y de consulta son las enfermedades cardiovasculares, de hecho, se ha visto un crecimiento en las últimas décadas a diferencia de algunos otros países donde se han visto reducciones. 

(Foto: Dr. Enrique López Mora) 

Otro dato alarmante es que 1 de cada 4 pacientes en promedio son diagnosticados con una enfermedad cardiovascular que no sabían que tenían, como en el caso de la señora Juana.

Sin embargo, Alexandro Arias, líder del sector de ciencias de la vida y cuidado de la salud en Deloitte, señala que no contamos con datos precisos de la salud del corazón en México y generalmente llega información de fuera.

En la pandemia, la señora Juana supo que tuvo infartos silenciosos 

La señora Juana relata que durante la pandemia su estado empeoró, pues empezó a sentir otras molestias

“Siguió el dolor en el pecho, la encía, pero también se me dormía mi brazo y me hormigueaba. Fui al médico general en un centro de salud y me dijo que podría ser angina de pecho.

Luego me mandaron a cardiología, al estudio de medicina nuclear y ahí es donde sale que tuve dos infartos silenciosos”, recuerda.

Unos meses después le hicieron un cateterismo pero no pudieron colocarle el stent (tubo diminuto que se coloca dentro de una estructura hueca en una arteria o vena para permitir el flujo de sangre) porque el cardiólogo encontró que sufría de un mal congénito llamado cardiopatía isquémica. 

Esta enfermedad impide que el corazón reciba la sangre necesaria debido al estrechamiento de las arterias y suele ser asintomática. 

A pesar de que sufría de este problema desde que estaba en el vientre de su madre, la señora Juana asegura que a lo largo de su vida no experimentó ningún problema evidente, solo recuerda que en una ocasión sufrió de temblores muy fuertes en el torso que luego pasaron a los brazos.

“Terminé en el Hospital General de Iztapalapa y ahí me pusieron un suero con neumelubrina y se me quitó, jamás lo volví a tener”, dice.  

“El problema con las enfermedades del corazón es que uno lo achaca a cosas normales, pero yo creo que si desde que me encontraron el EPOC me hubieran mandado a hacer un estudio general, tal vez ahí hubieran detectado lo de mi corazón”, agrega. 

El doctor López, quien es vicepresidente de la Fundación Mexicana del Corazón y médico adscrito al Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, indica que las enfermedades cardiovasculares tienen una base genética pero quizá uno de los factores más importantes son nuestros malos hábitos, principalmente:

  • Fumar
  • No hacer ejercicio
  • Alta ingesta de carbohidratos, de harinas procesadas y alimentos ultraprocesados
  • Alta ingesta de sal
  • Comidas ricas en grasas saturadas 
  • Sobrepeso y obesidad
  • Padecer otras enfermedades como hipertensión arterial y diabetes mellitus 

“Desafortunadamente, en México se mantienen esos malos hábitos desde hace años, el ejercicio no es la regla para la población general, ni tampoco cuidar la dieta o tener una cultura de la prevención médica, lo que nos lleva a una mayor incidencia de enfermedad cardiovascular”, lamenta.

El experto detalla que la enfermedad cardiovascular es más común que los tumores malignos. De hecho, la insuficiencia cardíaca mata a más personas que el cáncer, que los accidentes y la violencia; también mata más que la diabetes mellitus.

“Estamos ante una emergencia de salud, que ya tiene varios años y para la que se han hecho grandes esfuerzos, pero que requiere de la cooperación de la población general”, asegura.

“Con el sismo me puse muy mal, tuve opresión en el pecho”

La señora Juana asegura que por los infartos que sufrió, ahora es muy susceptible a los sustos, pues asegura que con el último sismo que ocurrió en la madrugada, se puso muy mal.

“Me vino una opresión en el pecho, mi brazo se durmió, sentía la cabeza distorsionada y en la espalda tuve la sensación como si me clavaran un cuchillo.

Mi hijo me dijo que tuvo miedo de que me diera otro infarto, porque me puse pálida completamente”, asegura. 

De hecho, cuenta que desde el temblor de 2017 se siente mal, porque estaba sola en ese momento y se asustó mucho.

“Tomo mi medicamento y me ha calmado mucho los síntomas, puedo estar viviendo el día a día y la verdad no tengo temor de que me dé un infarto durmiendo ni nada de eso, pero si me asusto con un temblor y aunque trato de controlar mi mente, es más fuerte que yo”, explica. 

¿Qué enfermedades cardiovasculares son las más comunes en México?

El también profesor de la Universidad La Salle y de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) destaca que las principales enfermedades cardiovasculares en México son:

  • Enfermedad cerebrovascular. “Lo que la gente conoce como embolias cerebrales o accidentes vasculares cerebrales”.
  • Hipertensión arterial o presión alta 
  • Cardiopatía isquémica. “Lo que la gente reconoce como los infartos agudos o del miocardio”.

“En nuestro país tenemos una alta incidencia de enfermedades degenerativas de las válvulas del corazón principalmente debido a secuelas de fiebre reumática”, aclara el experto.

La fiebre reumática se presenta en la infancia y adolescencia, pero pasa desapercibida y se reconoce décadas más tarde, cuando ya hay secuelas como válvulopatías, enfermedades que afectan a una o más válvulas del corazón.

Otra causa muy importante son las enfermedades infecciosas del corazón producidas por un microorganismo que se llama trypanosoma cruzi, que es transmitido a través de un mosquito conocido como chinche o besucona, y que produce la llamada enfermedad de Chagas.

Es importante mencionar también a las enfermedades congénitas del corazón, donde se puede nacer con una malformación anatómica y son la primera causa de enfermedad cardiovascular en niños y adolescentes, de acuerdo con el especialista.

Después de la menopausia hay más riesgo  

Según el doctor López, las enfermedades cardiovasculares tienen una mayor incidencia después de los 40 a 50 años y hasta antes de la menopausia es más predominante en los hombres que en las mujeres.

“Desafortunadamente las mujeres han adoptado malos hábitos que hace décadas eran casi predominantes en los varones, como el tabaquismo, por ello, ahora también se presentan enfermedades cardiovasculares en mujeres de menor edad”, indica. 

La menopausia también tiene mucho que ver porque los estrógenos ejercen un efecto protector sobre las enfermedades cardiovasculares, sobre todo la obstrucción de las arterias coronarias por placas de grasa, lo que se conoce como ateroesclerosis.

¿Cómo reconocer las enfermedades cardiovasculares?

El especialista alerta que los síntomas más comunes de que se padece una enfermedad cardiovascular son: 

  • Palpitaciones, que el corazón vaya muy acelerado sin una causa aparente
  • Dificultad para respirar ante los esfuerzos, lo que se conoce como disnea
  • Hinchazón importante en las piernas, conocido como edema
  • Dolor en el pecho continuo, opresivo en el centro del pecho que se irradia hacia el hombro, el brazo izquierdo o la base de la mandíbula
  • Sudoración excesiva

“Ante estos síntomas hay que acudir con el cardiólogo o por lo menos con un médico internista. Si los síntomas son repentinos o duran más de 30 minutos, hay que ir de inmediato a urgencias para descartar algún posible infarto”, puntualiza.

Para el experto, es importante destacar que hay grupos de pacientes en los que estas enfermedades pasan completamente desapercibidas, no dan síntomas o son mínimos, por lo que se atribuyen a otras causas menos importantes.

Los pacientes diabéticos, por ejemplo, pueden tener infartos silenciosos, que no dan síntomas. “De ahí que se recomienda un buen control y hacer los estudios pertinentes para evaluar la salud cardiovascular y prevenir una situación grave”. 

“Desde joven fui muy taquera, no había de otra”

Desde sus alteraciones cardiacas, la señora Juana segura que cuida mucho su dieta, porque también tiene el colesterol alto.

“Ya no como grasa, trato de evitarla y aunque se me antojan muchas cosas, evito comerlas. Procuro alimentarme con cosas saludables como verduras, atún y pollo, me la llevo tranquila.  Además, con la edad tengo que cuidarme más, porque no es lo mismo un joven que quema grasa rápido a una persona de mi edad que ya no está en esa situación”, cuenta.  

Este problema de colesterol, según doña Juana, se desarrolló porque desde joven ella no tenía una buena dieta.

“Fui muy taquera, porque como muchos, tenía la necesidad de trabajar y comía lo que encontrara para saciar el hambre y muchas veces eran tacos o tortas. Nunca fui obesa, pero la grasa de los alimentos que comía estaba ahí en mi sangre y fue lo que me causó el colesterol alto”, lamenta.

Covid, un nuevo factor de riesgo para enfermedad cardiovascular 

De acuerdo con el doctor López, en la época más intensa de la pandemia se observaron múltiples alteraciones cardiovasculares que corresponden aproximadamente a un 10 o 12% de todos los casos que tuvieron covid grave y en los cuales se evidenció la presencia de insuficiencia cardíaca, que es una disminución de la capacidad del corazón para bombear una cantidad suficiente de sangre al resto del organismo.

Asimismo, se observaron distintas arritmias que son trastornos de la activación eléctrica normal del corazón y bloqueos de la conducción de los estímulos de las cavidades superiores llamados aurículas o atrios hacia las cavidades inferiores llamadas ventrículos. 

“La insuficiencia cardíaca es en sí muy grave porque puede llevar, como sucedió en muchos casos de covid, a choque cardiogénico que es cuando el organismo en general empieza a sufrir gravemente por la baja cantidad de sangre que lleva el corazón hacia todos los tejidos”, destaca el experto.

¿Por qué covid puede dañar el corazón? El doctor Manuel Gaxiola, representante en la CDMX de Salvando Latidos aseguró en la conferencia “Con todo el corazón” que todo ocurre por las vesículas extracelulares, que son como barcos de escape que los virus como el covid usan para viajar por la circulación y entrar al corazón

(Foto: Dr. Manuel Gaxiola) 

Según el experto, el virus descubrió que para poder vivir tiene que estar viva la persona que se enfermó y en el covid post agudo, algunos de los virus que quedaron vivos en los pulmones escapan a otras partes del cuerpo, como el cerebro o el corazón.

“Cuando esos virus fugitivos se van a tu corazón, hacen que este órgano esté más cansado”, indica.

Este efecto es preocupante, pues Gaxiola menciona que hay estudios que demuestran que en promedio, 2 de cada 10 personas que tuvieron covid desarrollan arritmias; 2 de cada 10 tienen dolor en el pecho; 1 de cada 100 ahora es hipertenso y 6 de cada 10 sienten cansancio.

“Las personas que antes del covid vivían con diabetes, con presión alta y una mala condición física, ahora van a tener una peor salud”, alerta el doctor.

Agrega que se ha visto que 1 de 4 personas que no se iban a enfermar pronto del corazón, es decir, que tal vez tendrían riesgo de infarto en 5 años, ahora lo tienen en 5 meses o si iban a desarrollar hipertensión en 10 años, ahora lo hacen en 10 meses.

Covid es un catalizador de todo lo malo de tu salud, el problema no acabó solo porque no te moriste, se convirtió en algo crónico porque existe el covid prolongado.

El virus se mantiene activo en el corazón a una tasa baja de replicación, es decir, está lo suficientemente vivo como para no morir, pero no está tan activo para darte un cuadro agudo”, apunta. 

“Creemos que el infarto causa dolor en pecho, pero no siempre es así”

Actualmente la señora Juana se encuentra bien, el médico cardiólogo en el Instituto Nacional de Cardiología, que es donde se atiende, le dice que va muy bien y su siguiente cita de revisión es hasta dentro de un año.

Tras pasar por toda esta experiencia, esta paciente tiene un mensaje para toda la población: “En cuanto sientan un síntoma como temblor en el cuerpo, dolor de encías o falta de oxígeno, vayan al médico, porque creemos que las enfermedades del corazón y el infarto en especial solo causan dolor de pecho, pero también puede haber dolor de espalda o sentir que se duerme el brazo”. 

Para ella, más vale acudir al médico y hacerse los estudios necesarios que detecten cualquier problema a tiempo, “porque no todos corremos con la suerte de que te den dos infartos y sigamos aquí como fue mi caso, que no fue más que suerte y la mano de Dios”. 

El doctor López destaca que afortunadamente existen tratamientos para restablecer la circulación en las arterias coronarias, porque los infartos se producen por la obstrucción de una de las arterias coronarias, debido a que se produce una placa de grasa o un coágulo, pero se debe recibir atención oportuna.

“Entre más rápido actuemos, menor el riesgo de una secuela, si dejamos más de 6 horas pasar los síntomas podemos sufrir una necrosis, es decir, muerte del tejido afectado, lo que disminuye la capacidad del corazón para bombear la sangre al organismo”, alerta. 

La clave, según el experto, es el reconocimiento rápido de los síntomas y acudir a un servicio de emergencias. 

“No debemos pensar que a lo mejor es una indigestión o un dolor muscular que se va a pasar, mucho menos tomar cualquier medicamento, porque eso contribuye a que no recibamos la atención oportuna, que tengamos secuelas o estemos en riesgo de morir”, destaca.

Medirse es algo sano que todos debemos hacer en casa 

Gaxiola, puntualiza que también es importante medirse en casa, el peso, la cintura y la presión arterial, no solo esperar a que lo haga el médico cuando vamos a consulta.

“Medirse es algo sano que debe hacer toda la población”, dice. Además destaca que ya no se debe normalizar la obesidad, el cansancio recurrente ni la falta de ejercicio. 

“Una mejor calidad de vida debe ser la meta para todos y cada uno de nosotros”, agrega.

Por su parte, el doctor López asegura que todos somos responsables de nuestra salud cardiovascular, así que debemos dejar de diferir la atención oportuna.

“Siempre protestamos que ‘no me da tiempo por mi trabajo, tengo muchas actividades, puede ser costoso, no me duele nada’ pero hay que acudir una vez al año por lo menos con el médico y si ya tenemos enfermedad cardiovascular o metabólica como la hipertensión o la diabetes, con más razón hay que estar atento”, concluye el experto. 

Para aprender más de...¿Cómo reducir la presión arterial alta?

No solo con medicina:
Reducir la presión arterial no solo se puede lograr con medicamentos, de hecho, es mejor si modificas tu estilo de vida e incorporas hábitos saludables a tu rutina diaria pues de hacerlo no será necesaria la toma de medicamentos para controlar tu presión arterial.
Cambia tu dieta:
Para reducir la presión arterial lo mejor es incluir en tu dieta granos enteros, frutas y vegetales y lácteos con grasa reducida. También busca comer alimentos bajos en grasa y colesterol, incluye carnes magras, pescado, aves y nueces. Evita las bebidas azucaradas, carnes rojas y dulces.
Pierde el peso extra:
Perder los kilos extra hace maravillas para controlar la presión arterial. Para lograr bajar de peso, modifica tu dieta y haz ejercicio. Realiza por lo menos 150 minutos de actividad física a la semana, haz ejercicios aeróbicos como ciclismo, caminata, natación y baile.
Ojo con la sal:
El exceso de sal altera tu presión arterial, tu consumo deberá ser máximo 1.5 gramos al día. Pero recuerda que no solo debes cuidar cuánta sal le echas a tu comida, sino que también alimentos como botanas, sopas y comidas procesadas.
El potasio es tu aliado:
Las personas con bajos niveles de potasio son más propensas a tener niveles altos de presión arterial. El consumo ideal de este nutriente es de 3 a 3.5 gramos al día; los plátanos, las espinacas, las alubias, las papas, las naranjas, el yogur y el camote son alimentos ricos en potasio.
Reduce el estrés:
El estrés es un factor importante en la aparición de muchas enfermedades, entre ellas la hipertensión. Por eso, busca formas de afrontar el estrés, como la meditación, el yoga o el ejercicio en general. Busca un espacio en el día para relajarte y hacer cosas que te gusten y te distraigan de los pensamientos negativos.