Hay un grupo de medicinas que se recetan contra el dolor, conocidas como analgésicos no esteroideos (AINE), las cuales son un grupo de medicamentos ampliamente usados para tratar además del dolor, la inflamación y la fiebre.

Hablamos de las medicinas tan conocidas como la Aspirina, el ibuprofeno, la indometacina, el diclofenaco, el piroxicam, entre otros, explica la Asociación Española del Aparato Digestivo  

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Este tipo de medicinas que no contienen cortisona, han apoyado mucho a mejorar la calidad de vida a pacientes como las que sufren enfermedades reumáticas.

La aspirina también se usa para la prevención de enfermedades vasculares cerebrales.

Como todos los productos químicos que nos introducimos en el organismo, este tipo de medicinas que por un lado nos pueden hacer mucho bien, también nos pueden provocar mucho mal. Veamos.

¿Pueden tener efectos secundarios?

Lamentablemente sí, muy especialmente en el aparato digestivo. La irritación de la mucosa que recubre la superficie interna de todo el tubo digestivo, en especial del estómago y duodeno, puede producir úlceras que incluso llegan a sangrar y provocar una hemorragia digestiva y incluso perforar la pared del órgano en donde se encuentran.

 La razón de esto es que se debilitan unas proteínas (enzimas) esenciales para mantener en buenas condiciones la mucosa digestiva y para otras funciones del organismo como la función renal.

O sea, también pueden alterar la función de los riñones en pacientes que tienen alguna enfermedad predisponente, como por ejemplo, la cirrosis hepática.

La irritación y las úlceras pueden producirse sin importar cuál sea la vía de administración del fármaco (oral, inyectable o rectal)

Y aunque la Asociación Española del Aparato Digestivo afirma que su toma por vía oral junto con alimentos o después de las comidas no protege, médicos gastroenterólogos sí recomiendan que se tomen después de los alimentos.

El riesgo no es igual para todas las personas, depende de la dosis, de la duración del tratamiento, de la utilización de otras medicaciones concomitantes, entre otros.

“Tampoco todos los AINE tienen el mismo riesgo de producir estos efectos secundarios y recientemente se están incorporando nuevos fármacos diseñados para que no lesionen la mucosa digestiva. Son los llamados “AINE selectivos” o Coxibs”

Características de pacientes susceptibles:

  •  Antecedentes de úlcera
  •  Edad superior a 65 años
  • Pacientes con enfermedades graves asociadas
  • Pacientes que precisan dosis elevadas o combinaciones de más de un AINE
  • Pacientes que toman otros medicamentos que pueden incrementar el riesgo.

No es posible garantizar que un paciente determinado no va a sufrir una complicación si los toma.

Incluso personas sin ningún factor de riesgo, jóvenes, que toman dosis bajas o aisladas de uno de estos medicamentos, pueden sufrir una lesión potencialmente grave.

Por ello, es muy importante que informe a su médico si tiene los antecedentes que hemos citado y que, al menor síntoma, se lo comunique para establecer las medidas adecuadas lo más rápidamente posible”. Revista Consumer

Un equipo de investigadores estadounidenses, liderados por David Y. Graham, del Colegio de Medicina Baylor de Texas, señaló que el 71% de un grupo de pacientes que tomaron analgésicos durante más de tres meses, como el ibuprofeno, sufrieron algún tipo de daño en el intestino delgado.

En su investigación 21 pacientes tomaban diferentes analgésicos no esteroides y los compararon con 20 personas que tomaban acetaminofeno (paracetamol) o nada.

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La revista Clinical Gastroenterology and Hepatology publicó el estudio en el que los expertos detectaron “un 71% de lesiones en el intestino delgado entre los que consumían analgésicos no esteroides, frente al 10% en el grupo de control”.

El investigador Graham aseguró que “siempre se ha sabido que los analgésicos no esteroides pueden causar complicaciones estomacales posiblemente mortales, pero hasta ahora se desconocía la magnitud del impacto en el intestino delgado”.

Estos medicamentos causan decenas de miles de muertes anuales en Estados Unidos y cualquier persona que tome aspirina u otros analgésicos no esteroides durante años tiene entre 1 y 4 % de padecer gastritis.

El problema con en paracetamol, que es menos dañino, no funciona para la mayoría de los pacientes, como los que sufren migraña o dolor crónico.

Varios expertos recomiendan que se tomen antiácidos, llamados inhibidores de la bomba de protones (IBP), para disminuir los efectos dañinos del ácido estomacal entre quienes toman los analgésicos no esteroideos.