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5 virus que permanecen escondidos en el cuerpo por años sin que lo sepas

Un virus es una partícula de código genético, ADN o ARN, encapsulada en una vesícula de proteínas. Para sobrevivir tienen que replicarse en el cuerpo

ARANTXA LÓPEZAbr 01, 2022 
Tiempo de lectura: 7 mins.
¿Cuáles son los virus que burlan las defensas del cuerpo y se quedan escondidos por años? (Foto: Unsplash)

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Después de reanudar labores presenciales tras las vacaciones de diciembre y usar el cubrebocas durante muchas horas, a Carla le apareció una irritación y sentía hormigueo en el labio superior, del lado izquierdo. 

Al día siguiente se dio cuenta que no era una irritación sino que eran fuegos. Y a pesar de que comenzó a aplicarse un antiviral en la zona afectada, se dio cuenta que aquello se estaba extendiendo. La pesadilla apenas comenzaba, Carla no sabía que un virus escondido en su cuerpo podría llegar a quitarle la visión si no actuaba de prisa.

Un virus es una partícula de código genético, ADN o ARN, encapsulada en una vesícula de proteínas. Como los virus no se pueden replicar por sí solos, necesitan infectar células y usar los componentes de la célula huésped para hacer copias de sí mismos. 

Como son diferentes de las bacterias, no pueden ser eliminados con antibióticos, solo con antivirales y vacunas, explica el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano de Estados Unidos. Entre los distintos tipos de virus que hay, destaca un grupo particular que tiene la capacidad de pasar desapercibido y esconderse en el cuerpo por muchos años, esos son los más peligrosos. 

(Foto: Pexels)

5 virus que permanecen escondidos en el cuerpo por años sin que lo sepas

Al igual que todo ser vivo, los virus también comparten el objetivo de sobrevivir. Es por eso, que atacan las células del huésped para crear nuevas copias de sí mismo una y otra vez. Este proceso se convierte en una lucha entre el sistema inmune y el virus, si en 48 horas, el agente extraño sobrepasa las defensas del cuerpo, una enfermedad grave que puede terminar con la vida, comenzará su curso, explica un artículo de la BBC.

Sin embargo, hay un grupo de virus mucho más listos y fuertes que después de la infección inicial se logran esconder en el cuerpo por meses e incluso años y solo se manifiestan cuando el sistema inmune del huésped baja con el objetivo de causar problemas de salud. 

Al tercer día, Carla se alarmó y buscó a un doctor amigo suyo a quien, por estar trasplantado de un riñón y tener permanentemente el sistema inmune deprimido, le brotaban fuegos con frecuencia. Él le recomendó una inyección que contenía vitamina B y cortisona. 

Tremendo error. La cortisona provocó que el brote de herpes zóster, que de eso se trataba, se corriera hacia arriba de su mejilla y muy pronto la abarcó toda. Desconcertada, la mujer acudió a una inmunóloga amiga suya quien le dijo que su situación era muy peligrosa porque si el virus alcanzaba su ojo, podría perder la vista. 

El virus de la varicela nunca se va del cuerpo 

Ante tal panorama, fue necesario que Carla se hospitalizara para aplicar un retroviral vía intravenosa y tratar de contener una mayor extensión del virus que se había instalado en el nervio trigémino del lado izquierdo de su cara. 

Pero, ¿cómo un fuego terminó poniendo en riesgo la vida de una persona? La paciente, como la mayoría de los niños, había padecido varicela en su infancia y a pesar de su aparente recuperación, el virus nunca se fue. El herpes zóster es un patógeno de la familia de los herpes que causa la varicela y que permanece dormido en el cuerpo durante años, siendo responsable de los ocasionales fuegos que salen en la cara. 

Existen 3 formas en la que un virus se esconde en el cuerpo. La primera de ellas es utilizada por la familia de los herpes, entre los que se incluye el tipo 1, 2, el herpes zóster, el virus de Epstein- Barr y otros y que tienen ADN como material genético, por lo que su integración al cuerpo es más fácil.

Éstos logran quedarse en el núcleo de las células, como si fueran una parte más de nuestro ADN, explica el virólogo Décio Diament, del Hospital Israelita Albert Einstein, en São Paulo para la BBC. Por ello, tienen la capacidad de permanecer latentes en el cuerpo durante mucho tiempo sin replicarse a gran escala. Al final, consiguen evadir a las defensas y se vuelven invisibles para el sistema inmune, añade el virólogo. 

(Foto: Pexels)

Cuando los virus se alojan en el genoma humano

La segunda estrategia para burlar al sistema inmune es aplicada por la familia de los retrovirus,  como el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Virus Linfotrópico de Células T Humanas (HTLV) que no tienen ADN sino ARN. 

Lo interesante es que aún así logran fusionarse con el código genético del humano e integrarse en los linfocitos T y los macrófagos, que son dos partes esenciales del sistema inmune. Estos virus son capaces de cambiar de ARN a ADN, alojarse en el genoma humano y vivir ocultos por muchos años. 

Ojos, testículos y cerebro, santuario de virus

La tercera estrategia es utilizada por virus como el Zika y el ébola quienes se esconden en los llamados sitios inmunoprivilegiados, que son partes del cuerpo a las que el sistema inmune tiene difícil acceso, como lo ojos, los testículos, la médula espinal y el cerebro. 

Esto es porque las células de defensa están limitadas para evitar que el proceso inflamatorio cause daños en zonas sensibles como el sistema nervioso central y el aparato reproductor. Entonces es así como los virus encuentran su santuario en el cuerpo. 

Se han encontrado restos de virus de Zika y ébola en el semen de algunos pacientes. Otros virus como el sincitial y el Chikungunya, no utilizan los sitios inmunoprivilegiados pero tienen la capacidad persistir en los pulmones y las articulaciones, no se sabe por qué. 

(Foto: Pexels)

¿Por qué los virus reaparecen después de años?

El doctor Diament explica que en ocasiones el sistema inmune puede cometer algún error que dé paso al resurgimiento de estos virus, lo cual varía en cada patógeno. Por ejemplo, en el del herpes simple si una persona pasa mucho tiempo al sol o tiene mucho estrés, es suficiente para que el virus rebrote. 

Asimismo, el propio envejecimiento provoca que el sistema inmune permita el paso de estos agentes. Otras cosas como las cirugías, lesiones, trasplantes, tumores y otras infecciones también provocan que los virus salgan de su escondite en el cuerpo. 

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Con información de: Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, BBC

 

 

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