DIABETES

Diabetes y maternidad: “Sí se puede, pero con planificación”, afirma especialista

La Dra. Lizeth Alonso Salvador, endocrinóloga, derriba el mito de que la diabetes es un impedimento para la maternidad

Ser mamá es posible, aunque se padezca diabetes
Ser mamá es posible, aunque se padezca diabetes Créditos: (Canva)
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La idea de que un diagnóstico de diabetes cierra la puerta a la maternidad es un mito persistente y peligroso. Según la Federación Internacional de Diabetes, más del 10% de las mujeres en edad fértil viven con esta condición, y muchas desconocen su profundo impacto en la salud reproductiva y en el futuro de un posible embarazo. Frente a este panorama, la planificación preconcepcional se convierte no en un lujo, sino en una herramienta médica esencial.

La Dra. Lizeth Alonso Salvador, especialista en endocrinología, enfatiza que el mensaje central debe ser de esperanza, pero también de responsabilidad. “El objetivo es buscar principalmente un embarazo saludable y el bienestar tanto de la madre como del feto”, afirma. 

La Dra. Lizeth Alonso Salvador es especialista en endocrinología. (Foto: Especial)

La clave, subraya, radica en entender que los primeros mil días de vida del bebé—que incluyen los meses previos a la concepción—son fundamentales para programar su salud futura. Un control glucémico estricto no es solo para evitar complicaciones inmediatas, sino para darle al nuevo ser la mejor herencia metabólica posible.

El primer paso: Un control que imite a la salud

Cuando una mujer con diabetes expresa su deseo de ser madre, la evaluación crítica inicial se centra en la hemoglobina glucosilada (HbA1c), un parámetro que refleja el control promedio de glucosa en los últimos tres meses. “A diferencia de la población que ya padece diabetes y no planea embarazo, el control de la futura embarazada tiene que ser semejante al de una persona sana”, explica la Dra. Alonso.

El objetivo es ambicioso: lograr una HbA1c por debajo de 5.2% antes de concebir. Esto reduce drásticamente el riesgo de malformaciones congénitas, abortos espontáneos y otras complicaciones. 

Además, se revisa y ajusta la medicación: “Las terapias aprobadas en todo el mundo para una mujer embarazada son principalmente la insulina como primera línea y, como segunda línea, la metformina”. Muchos fármacos modernos (como los GLP-1) no están aprobados para su uso durante la gestación, por lo que la transición terapéutica debe hacerse con antelación.

El enemigo silencioso: Cómo la resistencia a la insulina sabotea la fertilidad

La diabetes rara vez llega sola. Su precursora frecuente es la resistencia a la insulina, un fenómeno metabólico que la Dra. Alonso describe como “la piedra angular” de problemas como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), el hígado graso y la hipertensión. “El síndrome de ovario poliquístico es la prediabetes de la mujer”, sentencia.

Este exceso de insulina en sangre impacta directamente los ovarios, estimulándolos a producir más hormonas masculinas (como la testosterona), lo que crea un círculo vicioso: a más andrógenos, mayor resistencia a la insulina, y viceversa. Este desequilibrio hormonal puede suprimir la ovulación regular, haciendo que concebir de manera natural sea más difícil. Romper este ciclo es el primer paso para restaurar la función ovárica.

Hiperglucemia: Un riesgo dual para la madre y el bebé

Cuando la glucosa alta crónica no se controla, las consecuencias para un embarazo pueden ser graves. En etapas tempranas, aumenta el riesgo de abortos espontáneos recurrentes y malformaciones congénitas. A medida que avanza la gestación, puede desencadenar parto prematuro, preeclampsia y que el bebé crezca demasiado (macrosomía).

“Este bebé macrosómico va a ser un bebé grande que no va a tener la capacidad de poder nacer de forma espontánea… y puede requerir terapia intensiva”, advierte la especialista. La hiperglucemia materna sobrecarga al páncreas del feto, que produce insulina en exceso, actuando como una hormona de crecimiento. Este es el mecanismo detrás de muchos de los riesgos neonatales.

Los tres pilares del tratamiento para una maternidad segura

La Dra. Alonso desglosa el plan de acción en tres pilares fundamentales, donde el estilo de vida lleva el peso principal:

  • Cambio en el estilo de vida (70% del enfoque): El ejercicio deja de ser una cuestión de vanidad para convertirse en medicina. La actividad física mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a controlar la glucosa. Se recomienda una combinación de ejercicio aeróbico y de fuerza.
  • Alimentación nutritiva y balanceada: Se prioriza una dieta de tipo mediterráneo, alta en antioxidantes, proteínas, y micronutrientes clave como el selenio, zinc y vitamina D. El apoyo de un especialista en nutrición es invaluable para crear un plan sostenible.
  • Farmacoterapia oportuna y segura: Si el embarazo está planeado a corto plazo (en los próximos 3 a 6 meses) y hay descontrol, se puede iniciar insulina de inmediato para lograr metas glucémicas óptimas de manera rápida y segura, evitando cambios bruscos de medicación durante las cruciales primeras semanas de gestación.
Conoce los tres pilares del tratamiento para una maternidad segura. (Foto: Canva)

El tiempo de la preparación: Paciencia y constancia

La mejora en la calidad ovocitaria y la regularidad menstrual requiere tiempo. “El mínimo de tiempo recomendable son aproximadamente 3 meses”, señala la Dra. Alonso. Este período coincide con el ciclo de maduración de un óvulo. No se trata de un “examen” que se aprueba de un día para otro, sino de una reprogramación metabólica profunda que beneficiará a la madre y sentará las bases de la salud del futuro hijo.

Este cuidado es aún más crítico si se requieren técnicas de reproducción asistida (como la FIV), donde las hormonas exógenas utilizadas pueden aumentar el riesgo de diabetes gestacional y complicaciones. Un control estricto previo y durante el tratamiento es indispensable para maximizar las posibilidades de éxito.

Mensaje final: Un sueño posible con acompañamiento especializado

La conclusión de la Dra. Alonso es clara y esperanzadora: “Sí es posible que lo puedas lograr. Puedes lograr el sueño de ser mamá y tener un embarazo saludable”. El consejo práctico es contundente: toda mujer con diabetes que desee ser madre debe buscar control especializado con un endocrinólogo, idealmente con subespecialidad en reproducción, antes de embarazarse.

Para aquellas con prediabetes o síndrome metabólico, el mensaje es de prevención: “La prediabetes es reversible al igual que la resistencia a la insulina”. Una pérdida de peso del 5 al 10% puede cambiar por completo el pronóstico reproductivo. La diabetes no tiene que ser el fin del camino hacia la maternidad, sino el inicio de un viaje más consciente, planificado y, con el apoyo correcto, igualmente exitoso.

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