Las últimas estimaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) resaltan que la salud mental en adolescentes no ha recibido la atención merecida y que cada día, más de 10 jóvenes de América Latina y el Caribe se suicida.

De hecho, la directora regional de UNICEF para la zona, Jean Gough, mencionó que la salud emocional y mental de los menores de edad ha sido desatendida y el coronavirus llegó a poner este problema en el centro de atención. ¿Qué impacto tiene esto en dicho grupo de población? Aquí te contamos más sobre los resultados del estudio.

Salud mental en adolescentes: más del 10% de los jóvenes vive con un problema diagnosticado

La UNICEF informa que aun antes de la emergencia sanitaria, el estudio más importante y extenso realizado por la ONU sobre la infancia reveló que los jóvenes tenían que soportar la carga de las necesidades de salud mental no atendidas y que aproximadamente el 15% de los niños, adolescentes y niñas de 10 a 19 años en América Latina y el Caribe vivían con un trastorno mental diagnosticado.

EFE explica que la ansiedad y la depresión representan cerca del 40% de los trastornos y que los demás son:

+ trastorno por déficit de atención

+ hiperactividad

+ trastorno de la conducta

+ discapacidad intelectual

+ trastorno bipolar

+ trastornos alimentarios

+ autismo

+ esquizofrenia

+ trastornos de la personalidad

Estigma y falta de apoyo, otro problema importante

La salud mental en adolescentes no debería ser algo que se tome a la ligera y si bien EFE no informa cuáles son las otras cuatro causas de muerte en las personas de 10 a 19 años, resalta que cada año se suicidan 45 mil 800 adolescentes, por lo que los trastornos mentales son una de las cinco causas de fallecimiento para este grupo de edad.

“Más de 18 meses de aislamiento de familiares y amigos, las cuarentenas, y los cierres de escuelas por el coronavirus han puesto en riesgo la salud mental de millones de pequeños en la zona”, lamentó Gough.

El problema de la salud mental en adolescentes se ha visto agravado también por el estigma y la falta de financiación, que impiden a los niños gozar de una estima adecuada o recibir el apoyo que necesitan.

(Con información de EFE)