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Advierte UNAM por tecnofobia, trastorno agudizado por la pandemia

Es un miedo silencioso que afecta a gran parte de la población y agudiza problemas de ansiedad y depresión.

INGRID SILVAJul 28, 2021 
Tiempo de lectura: 3 mins.
Fotografía: La Silla Rota

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La pandemia de covid-19, enfermedad causada por el nuevo coronavirus ha cambiado las dinámicas sociales y ha hecho evidentes algunas enfermedades y trastornos de los que antes, no se podría tener tan clara su presencia y efectos negativos en la salud, en ese sentido, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierte por la tecnofobia, un trastorno agudizado por la pandemia y el confinamiento.

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Advierte UNAM por tecnofobia, trastorno agudizado por la pandemia y el confinamiento

Así, la covid-19 y el confinamiento han hecho más evidente un trastorno que se conoce como tecnofobia, un miedo silencioso que según los datos de la máxima casa de estudios, afecta a gran parte de la población y agudiza problemas de ansiedad y depresión:

“La pandemia ha orillado a la población mundial a utilizar tecnologías digitales en casi todos los aspectos de su vida. Las conferencias virtuales, plataformas educativas, de trabajo y aplicaciones para realizar transacciones financieras son sólo algunos ejemplos”.

También, un estudio realizado en la Universidad de Córdoba, Argentina que expone la aversión al uso de tecnologías digitales que aumenta los niveles de estrés y ansiedad entre 20 y 40% de la población:

“Esta situación les impide realizar adecuadamente sus actividades cotidianas, además de incrementar la posibilidad de desarrollar frustración, irritación, desorientación e incluso trastornos de angustia y agorafobia, que es el miedo a los espacios exteriores. Los malestares provocados por la tecnofobia prevalecen en la vida de cerca del 10% de la población mundial, causando ansiedad y fobia social, lo que hace necesario el acudir a tratamiento clínico especializado para tratar los síntomas”.

Al respecto, Miguel Alberto Zapata, investigador de la UNAM en ciencia y tecnología señala que la tecnofobia es un sentimiento de aversión por la tecnología que no es propia de una generación u otra pues afecta a todos los sectores de la sociedad y agrega:

“Muchas veces cuando nos presentan una nueva tecnología, no hacemos siquiera el intento por entenderla; pasamos por un periodo de resistencia a las nuevas tecnologías, en donde preferimos aquellas que ya conocemos”.

En contraste, el también profesor de la Facultad de Filosofía y Letras admite lo necesaria que es la tecnología pese a generar una sensación de aislamiento:

“El problema con la tecnología, que se deriva del confinamiento, es que causa un sentimiento de ruptura en nuestros espacios, pues fusiona el lugar de trabajo, de ocio, de aprendizaje y de descanso en uno sólo y nos deja a merced de un espacio que es imposible ordenar adecuadamente”.

Muchos de los recursos digitales estaban antes de la pandemia, pero como explica el investigador, no existía una obligación para utilizarlos o adaptarlos dentro de un mismo espacio:

“El confinamiento agudizó aún más estos sentimientos de aversión hacia la tecnología, pues limita las formas en que las personas se relacionan entre sí a situaciones poco habituales y que sustituyen la interacción directa. En una conferencia por internet, los sujetos se desconectan e impiden el seguimiento de la interacción; se elimina la retroalimentación, a diferencia de los eventos presenciales, donde se da el efecto cara a cara”.

Además de lo anterior, el investigador también advierte:

“La nueva vida digital es abrumadora porque no nos hemos adaptado a ella aún. Esto, combinado a nuestro temor con respecto a los riesgos de la seguridad digital y posibles peligros de Internet, agudizan los estragos de la tecnofobia en nuestros espacios”.

Tecnología: ¿una necesidad?

Es evidente que ante los diversos cambios, la relación con la tecnología y diversas herramientas digitales han sido necesarias para dar continuidad a actividades incluso vinculadas con la salud, entretenimiento, trabajo, compras y educación como comentó para Ciencia UNAM, la doctora Marina Kriscautzky Laxague, coordinadora de Tecnologías para la educación hábitat puma de la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación:

“Para poder ser un ciudadano de esta época no sólo es necesario leer y escribir de la manera tradicional, sino poder desempeñarse y comunicarse a través de la lectura y escritura utilizando herramientas digitales”.

Ante esta emergencia sanitaria, la especialista en tecnologías para la educación explica que el hacer uso de estas herramientas puede implicar grandes retos, pues en principio las estrategias pedagógicas deben modificarse y las brechas digitales pueden limitar el acceso a la educación a una parte de la población:

“Para trabajar a distancia es necesario transformar muchísimas cosas que en presencia pueden funcionar pero a distancia no. Por ejemplo, dar una clase donde solo se habla puede ser difícil de seguir para los estudiantes de manera virtual. Hay que diseñar actividades donde los estudiantes estén activos desde un punto de vista cognitivo y dónde se les pida que hagan y no solo que escuchen o vean”.

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Finalmente,  Zapata subraya que pese al reconocimiento de la tecnofobia, es necesario reconocer que el mundo humano es tecnológico:

“Esta aversión, fuera de parecerme un trastorno, es normal y esperable, pero debemos entender que el mundo humano es tecnológico; así como evolucionamos a través del tiempo, también evolucionamos con la tecnología. Sin embargo, tampoco deberíamos confiar ciegamente en ella. No hay una única tecnología y no hay una única forma de verla tampoco, se trata de diversificar estos nuevos espacios, así como hemos diversificado nuestra vida en el mundo real”.

Con información de: Gaceta UNAM y Ciencia UNAM

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