Parásitos, causa de bajo rendimiento escolar
Especialista advierte a SUMEDICO que la parasitosis provoca disminución en la asimilación de nutrientes y afecta la capacidad de desarrollo de niños
Yamel Viloria Tavera/SUMEDICO
México, D.F. 20 de agosto 2010

Entre las principales preocupaciones de los padres de familia se encuentra el bajo rendimiento escolar de los hijos, especialmente en los niveles de primaria y secundaria, pues esa es la base de su futuro; sin embargo, pocos atienden que los menores pueden tener problemas de atención y concentración por estar infectados con parásitos.

Este es un problema serio en el país, donde el 70 por ciento de la población tiene parásitos; de este porcentaje, el 15 por ciento son menores de edad. De acuerdo a estimaciones del IMSS, 5 millones de niños entre 12 y 14 años tienen esta enfermedad.
Es por lo anterior que entre una de las medidas de la cultura de la prevención, se impulsa de manera importante desparasitar a los hijos, considerándose una de las mejores etapas antes del regreso a clases.
En entrevista con SUMEDICO, el doctor Angel Celorio Alcántara, director de Urgencia del Hospital Infantil Privado, explicó que entre los síntomas que enfrentan niños y niñas se encuentran dolores abdominales, de cabeza, diarrea o estreñimiento, y aumento en la temperatura.
Desafortunadamente, generalmente las mamás y papás consideran que estos síntomas se deben a que el niño comió demasiado, consumió comida “chatarra” y le restan importancia, tratan de aliviarlo con “tecitos”.
Sólo cuando la sintomatología es crónica y llegan a presentarse situaciones como que el niño presente cansancio, deshidratación, falta de apetito, retraso en el crecimiento y bajo peso para su edad, es que los padres prestan mayor atención, acrecentándose su preocupación porque el niño pierde interés en ir a la escuela.
Todo esto obedece a que el menor que padece de parasitosis, abundó el experto, tiene ya problemas de desnutrición, debido a que los “bichos” se alimentan de la comida que el pequeño ingiere o de su sangre.
Sin embargo, advirtió, la falta de atención oportuna puede llegar a casos aún más extremos y derivar en amibiasis hepática, debido a que las amibas se conglomeran en el hígado, o bien que los “bichos” se puedan ir al cerebro, como es el caso de la cisticercosis.
Angel Celorio apuntó que los casos de parasitosis son frecuentes tanto en zonas rurales como urbanas, por lo cual la Organización Mundial de la Salud recomienda la desparasitación profiláctica –es decir como parte de un hábito de cuidado a la salud–, por lo menos dos veces al año.
“Esto es parte de la importancia de adquirir la cultura de la desparasitación y un momento ideal el regreso a clases”, pues conforme un número mayor de padres de familia recurran a esta práctica, se logrará combatir y disminuir esta infección entre la población.
Pero, advirtió el director de Urgencias del Hospital Infantil Privado, esta cultura debe de ir acompañada por medidas de higiene, como lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño, tomar agua hervida o embotellada, desinfectar frutas y verduras , así como cocer los alimentos, entre otros.
Si no se adquieren estos hábitos de limpieza, reconoció, de poco servirá que se adquiera la práctica de la desparasitación.
Mitos de la desparasitación
Una de las causas por las cuales las personas rechazan la desparasitación, es que la asociación a ayunos, lavativas o purgas con aceites de olivo y recino, sal inglesa, entre otras; sin embargo, estos son mitos, pues limpiar el tracto gastro intestinal no garantiza que se eliminarán los “bichos”.
Así lo afirmó el doctor Angel Celorio, al explicar que “hay algunos bichos que se adhieren a la pared del intestino, entonces las purgas y lavativas pueden provocar diarrea, pero esto no logra que se despegue literalmente los parásitos del intestino”.
Tampoco es cierto, abundó, que para tomar un medicamento para desparasitación sea necesario permanecer en ayunas, dejar de consumir ciertos alimentos, o que se deban ingerir en horarios específicos.
Hay productos como Vermox Plus, comentó el especialista, que son una sola toma de pastillas en el caso de adultos o de jarabe para los niños, y ésta puede realizarse a cualquier hora del día, sin necesidad de llevar una dieta en específico.
Tampoco tiene reacciones secundarias, como mareos, diarreas o vómito; sólo en casos extremos en que la parasitosis sea muy severa se llegan a presentar tales, sostuvo.
El doctor Angel Celorio acotó que existen otras circunstancias que no son un mito, sino situaciones necesarias, como el que se realice la desparasitación de toda la familia.
“La transmisión de los parásitos, médicamente hablando, es fecal-oral, porque un paciente con parásitos la transmite a través de una mala higiene, por ejemplo, una persona que va al baño y generalmente no se lava las manos y en éstas puede portar los parásitos, y éstos a su vez quedar en una superficie inerte como una tasa, el cuchillo, el teclado de la computadora, que al ser tocados por otras personas, éstas queden infectadas”.
Estableció que este tipo de contactos se da con mayor frecuencia entre los integrantes de una misma familia, en la convivencia cotidiana, por ello, “en una familia de cuatro integrantes no tiene caso que sólo tres se desparasiten, si uno de ellos va a seguir propagando quistes y huevecillos”.
Reconoció que los parásitos también se pueden transmitir entre los compañeros de la escuela o del trabajo, y por ello, reiteró, es necesario reforzar la cultura de la higiene.
Parásitos, principal causa de contaminación: OMS
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los parásitos son la principal causa de infección en el mundo, entre los más frecuentes, de éstos se destacan los siguientes:
  • Ascaris lumbricoides.
  • Ancylostoma duodenale
  • Necator americano
  • Fasciola hepática
  • Taenia saginata
  • Giardia lamblia
  • Taenia saginata
Un porcentaje elevado de la población es portador de parásitos en heces aunque en la mayoría de los casos de forma asintomática.
Esto, porque el contagio de parásitos es casi siempre a través del ciclo ano-mano-boca lo que facilita el que una misma persona “se contagie a sí mismo” pues estos parásitos no se reproducen dentro de nuestro organismo y necesitan completar su ciclo fuera de él.
La OMS apunta que estos “bichos” afectan a la nutrición de diversas maneras: por el consumo de sangre  con lo cual provocan pérdida de hierro y otros nutrientes.
También promueven cambios en las paredes del intestino, constituyendo un factor que reduce la superficie de la membrana dedicada a la digestión y a la absorción. A causa de esto no se absorben bien las grasas, ciertos carbohidratos, proteínas y varias vitaminas.
La población principalmente afectada es la infantil debido a su inmadurez inmunológica y poco desarrollo de hábitos higiénicos. Los parásitos intestinales pueden llevar a consecuencias negativas tanto físicas como desde el punto de vista cognitivo en muchos niños parasitados.
El organismo internacional coincide en que entre las consecuencias de la parasitosis se encuentran la anemia, bajo peso, desnutrición y retraso del crecimiento, tanto físico como intelectual.