Pruebas y exámenes
Si usted tiene neumonía, es posible que esté haciendo un esfuerzo para respirar o que esté respirando rápido.
Las crepitaciones se escuchan al auscultar el tórax con el estetoscopio. También se pueden escuchar otros ruidos respiratorios anormales a través del estetoscopio o a través de una percusión (dar golpecitos con los dedos sobre la pared torácica).
El médico probablemente ordenará una radiografía del tórax si tiene sospechas de neumonía.
Algunos pacientes pueden necesitar otros exámenes, como:
- Gasometría arterial para ver si está llegando suficiente oxígeno a la sangre en los pulmones
- Conteo sanguíneo completo para verificar el conteo de glóbulos blancos
- Tomografía computarizada del tórax
- Tinción de Gram y cultivo de esputo para buscar el organismo causante de los síntomas
- Cultivo de líquido pleural si hay presencia de líquido en el espacio que rodea los pulmones

Tratamiento
El médico debe decidir primero si usted necesita o no estar en el hospital. Si usted recibe tratamiento en el hospital, recibirá líquidos y antibióticos por vía intravenosa, oxigenoterapia y posiblemente tratamientos respiratorios. Es muy importante que los antibióticos se empiecen poco después de ingresar al hospital.
Usted tiene mayor probabilidad de ser hospitalizado si:
- Tiene otro problema de salud serio
- Tiene síntomas graves
- Es incapaz de cuidar de sí mismo en casa o es incapaz de comer o beber
- Es un niño pequeño o tiene más de 65 años
- Ha estado tomando antibióticos en casa y no está mejorando
Sin embargo, muchas personas pueden tratarse en casa. Si las bacterias están causando la neumonía, el médico intentará curar la infección con antibióticos. Puede ser difícil para el médico saber si usted tiene una neumonía viral o bacteriana, de manera que puede recibir antibióticos.
Algunas veces, a los pacientes con neumonía leve que por lo demás son sanos se los trata con antibióticos macrólidos orales (azitromicina, claritromicina o eritromicina).
A los pacientes con otras enfermedades serias, como cardiopatía, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o enfisema, nefropatía o diabetes con frecuencia se les administra uno de los siguientes medicamentos:
- Fluoroquinolona (levofloxacina [Levaquin], gemifloxacina [Factive] o moxifloxacina [Avelox]).
- Amoxicilina o amoxicilina-clavulanato en dosis altas más un antibiótico macrólido (azitromicina, claritromicina o eritromicina).
- Antibióticos de cefalosporina (por ejemplo, cefuroxima o cefpodoxima) más un macrólido (azitromicina, claritromicina o eritromicina)
Si la causa es un virus, los antibióticos típicos no serán eficaces. Algunas veces, sin embargo, el médico puede usar medicamentos antivirales.
Usted puede tomar estas medidas en el hogar:
- Controlar la fiebre con ácido acetilsalicílico (aspirin), antinflamatorios no esteroides (AINES, tales como ibuprofeno o naproxeno) o paracetamol. No le dé ácido acetilsalicílico a los niños.
- No tomar antitusígenos sin hablar primero con el médico, ya que pueden dificultarle al cuerpo la expectoración del esputo extra.
- Beber mucho líquido para ayudar a aflojar las secreciones y sacar la flema.
- Descansar mucho. Procure que otra persona realice las tareas domésticas.
Pronóstico
Con tratamiento, la mayoría de los pacientes mejora al cabo de dos semanas. Los pacientes de edad avanzada o débiles pueden necesitar tratamiento por más tiempo.
Las personas que tienen mayor probabilidad de tener neumonía complicada abarcan:
- Adultos mayores o niños muy pequeños
- Personas cuyo sistema inmunitario no trabaja bien
- Personas con otros problemas médicos serios, como diabetes o cirrosis del hígado
Es posible que el médico quiera constatar que la radiografía del tórax vuelva a ser normal después de tomar una tanda de antibióticos. Sin embargo, pueden pasar muchas semanas para que las radiografías se aclaren.
Posibles complicaciones
Las posibles complicaciones abarcan:
- Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), una forma grave de insuficiencia respiratoria
- Empiemas o abscesos pulmonares que son complicaciones de la neumonía poco frecuentes, pero graves. Ocurren cuando se forman cavidades de pus alrededor o dentro del pulmón, y algunas veces pueden requerir drenaje con cirugía.
- Insuficiencia respiratoria que requiere un respirador o ventilador.
- Sepsis, una afección en la cual hay hinchazón (inflamación) incontrolable en el cuerpo, lo cual puede llevar a insuficiencia de órganos.
Cuándo contactar a un profesional médico
Consulte con el médico si presenta:
- Síntomas respiratorios que están empeorando.
- Dificultad para respirar, escalofríos o fiebres persistentes.
- Respiración rápida y con dolor.
- Tos que produce moco sanguinolento o de color mohoso.
- Dolor de pecho que empeora al toser o inhalar.
- Sudores nocturnos o pérdida de peso inexplicable.
- Signos de neumonía y un sistema inmunitario debilitado, como con VIH o quimioterapia.
Es posible que los bebés con neumonía no presenten tos. Llame al médico si el bebé hace ruidos roncos o si el área debajo de la caja torácica se está retrayendo mientras respira.
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